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¿Eres la misma persona que ayer?

¿Eres la misma persona que ayer?

Mientras me estaba formando como profesor de MBSR, participé en un retiro con la encantadora Florence Meleo-Meyer directora de programa, relaciones globales y educación profesional del Mindfulness Center de la Universidad de Brown y el genial Bob Stahl, profesor sénior en el Mindfulness Center de la Universidad de Brown y formador para el profesorado en MBSR e Insight Meditation en todo el mundo. En medio del retiro, nos llamaron un par de veces a unas salas para saber qué tal íbamos.

En una de estas charlas, que se hacían en grupos de 8, nos tocó con Bob, y él, lo primero que hacía es preguntarnos sobre nosotros, nuestro nombre, a qué nos dedicábamos y bueno, un poquito sobre la vida de cada uno. De repente, un compañero de retiro al cuál no tenía el gusto de conocer, se presentó. Era una persona de unos 40 años. Dijo su nombre y apellido, y seguidamente, dijo soy TDA (trastorno déficit de atención), me lo diagnosticaron con 14 años.

Yo me quedé mudo porque uno de los aprendizajes que más me estaba calando en mi formación como profesor de MBSR, era justamente las identificaciones que a menudo arrastramos durante nuestra vida. Y ahí estaba mi compañero, con un diagnóstico que hacía casi 35 años le habían dado, y que aún, a día de hoy, se seguía identificando con él.

No voy a ser yo quien contradiga el diagnóstico, pero no me cabía duda de que mi compañero de retiro era mucho, mucho más que un TDA. Y aquí reside, en mi opinión, uno de los grandes aprendizajes de Mindfulness. El observar cómo nos podemos llegar a identificarnos, e identificar a los otros, con una idea, concepto, o etiqueta que nos han o nos hemos impuesto. En todo caso, no dejan de ser meras opiniones subjetivas que solo describen una parte de la realidad pero que nos puedan llegar a limitar en nuestra manera de relacionarnos con el mundo.

Mindfulness nos invita a mirar esa dinámica de la mente, y desde esa nueva observación, poder transcender eso con lo que te sientes identificado (o identificas a los demás) ya que seguramente haya mucho más detrás de esa etiqueta.

La capacidad de re-percibirte 

Bien, pues, para eso sirve el Mindfulness. Para re-percibir esa idea con la que te has identificado, o has identificado al prójimo, sea cual sea, darte cuenta de que puede no ser del todo cierta. Por lo menos date la libertad de ponerlo en duda, y hacerte algunas preguntas al respecto.

 ¿Cómo quiero yo, en este preciso momento, relacionarme con eso que me han dicho que soy? ¿con eso con lo que he nacido y hace que me sienta diferente? ¿y con la persona que socialmente se cree que debo ser? ¿y qué pasa con las etiquetas que pongo a las demás personas? ¿de dónde nacen? ¿son ciertas o es tan solo mi opinión subjetiva?

Mindfulness nos da la libertad para deshacernos de todas aquellas identificaciones, especialmente las que nos limitan, a base de miedos, enfados, acusaciones,  juicios, apegos y  rechazos. Pudiendo percibir, desde un punto de vista mucho más consciente, lo que realmente hay detrás de todo ello, Qué hay dentro de ti. Con qué te identificas ahora mismo. Cómo eres, y quién quieres ser.

Comparto contigo una certera alusión a que realmente todo fluye y todo cambia, aunque los conceptos sobre nosotros y de los demás, puedan seguir ahí, permanentemente en nuestra mente.

 “Ningún hombre puede bañarse dos veces en el mismo rio, pues la segunda vez el río ya no es el mismo, como tampoco lo es el hombre”  Heráclito de Éfeso

 

Conocer tu miedo

Conocer tu miedo

«La superación del miedo es el origen de la sabiduría»

Bertrand Russell.

Desde hace meses como individuos y como sociedad hemos tenido que afrontar que nuestra forma de vivir, lo que hasta ese momento no se ponía en duda, nuestras rutinas diarias, lo que conocíamos como “normal”, cambió drásticamente para pasar a ser una “nueva normalidad” llena de incertidumbre y donde no hay certezas. Esta situación nos lleva a vivir en el aquí y en el ahora, momento a momento. Es muy importante estar presentes en nuestras vidas para actuar sobre aquello en lo que SÍ tenemos capacidad de actuar y aceptar lo que NO podemos modificar.

Toda crisis es una oportunidad de crecimiento. Es verdad que para cada uno este confinamiento supuso algo diferente, distintas situaciones desde nuevas formas: trabajar desde casa, estar más tiempo en familia, gestionar el caos de los niños… a otras más difíciles como la soledad, convivencias complicadas, hospitalizaciones, enfermedad y la perdida de seres muy amados. En todos los casos el miedo ha estado presente.

El miedo es un mecanismo que desde las cavernas hasta hoy nos ha permitido sobrevivir evaluando situaciones y posibles peligros. Pero cuando este miedo deja de convertirse en precaución y nos paraliza, atenaza y guía nuestras decisiones, comienza a limitarnos ¿Qué hacer entonces?

La primera tendencia que yo he identificado con mi practica de mindfulness es que, al ser una emoción incómoda, tendemos a evitarla; no funciona porque cuando lo niegas, el miedo se hace más grande y presente. Limita y paraliza.

«El miedo es el guardián del sufrimiento» como indica Paloma Cabadas en su libro El trauma nuclear de la conciencia.

Cuando nos dejamos atrapar por el miedo, nuestros pensamientos entran en un bucle de pensamientos preocupantes que no nos deja encontrar estrategias y soluciones positivas y creativas, nos desanima y nos desmotiva, empleando cantidades enormes de energía ante la ansiedad, la ira, la tristeza y el estrés que esto nos genera. Bioquímicamente afecta a nuestro sistema inmune y a nuestra salud en general, ya que se genera en la mente, pero se manifiesta en el cuerpo.

 Desde la atención plena a nuestro estado interior en cada momento, reconoceremos ese miedo y la forma en que cada uno de nosotros lo siente en su cuerpo, qué reacciones automáticas pone en marcha, y de forma consciente activaremos nuevas estrategias y recursos internos. Te invito a explorar tres de ellas:

PRACTICA LA GRATITUD. Da las gracias todos los días por las personas o por pequeñas cosas del día a día, o quizá por la oportunidad de reinventarte cada mañana.

SE SINCERO Y HONESTO. Contigo y con lo que aparece en cada momento, te guste o no. Así podrás DARTE CUENTA de que las emociones son como el tiempo atmosférico, cambiantes a lo largo del día.

DEJA DE QUEJARTE. Toda la energía que utilizas para quejarte, empléala en actuar desde tu autoconfianza y valor interior. Desde tus mejores talentos. Desde el amor, ya que si eliminas el miedo a ser tu mismo lo único que queda es el amor y la confirmación de ser valorado y querido.

Si vivimos en el miedo nos limitamos a ser una versión no actualizada de nuestras mejores cualidades, perdiéndonos los momentos de alegría y disfrute que existen en muchas pequeñas cosas de nuestro día a día. Cada respiración, cada mirada, cada saludo, cada conversación, un gesto amable de un vecino, una pequeña ráfaga de aire fresco en un momento de calor… pequeñas cosas irrepetibles y únicas ¿No crees que vale la pena estar presente para vivirlas?

Así que sí que tenemos una elección, sea cual sea la situación que nos toque vivir: podemos vivirla desde al amor, la alegría y el disfrute de la vida o desde el miedo. Sintonizar con el amor es hacerlo con una fuerza interior que te impulsa; eso no quiere decir que no estemos tristes, cansados, irritables, preocupados por la salud o por nuestra situación laboral o económica. Desde el amor nuestra actitud será positiva, creativa y nos dará la oportunidad de maximizar nuestros recursos internos e implementar nuevas soluciones.

Haz de tu miedo tu aliado, aceptando que está aquí, mirándolo a los ojos y atreviéndote a andar ese camino, disfrutándolo conscientemente, desde la seguridad de que los cambios suceden constantemente en la vida. Creo que el valiente no es el que no tienen miedo, si no el que reconoce ese miedo y aun así toma su camino desde una elección consciente de los retos, dificultades y oportunidades que hay en él.

«Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor» Samuel Beckett.

«Nada en la vida debe ser temido, solamente comprendido. Ahora es el momento de comprender más, para temer menos» Marie Curie.

«Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud frente a la vida. Debemos aprender por nosotros mismos, y también enseñar a los hombres desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino que la vida espere algo de nosotros. Que dejemos de interrogarnos sobre el sentido de la vida y en cambio, pensemos en lo que la existencia nos reclama continúa e intensamente» Viktor Frankl.

 

 

¿Qué es la Compasión?

¿Qué es la Compasión?

La compasión es un término que parece escucharse últimamente con más fuerza y, aunque existen múltiples definiciones, me centraré aquí en su definición desde las enseñanzas contemplativas.

Para el Compassion Institute, organización internacional dedicada a difusión de la compasión en el mundo, la compasión se definiría como un proceso multidimensional que se desarrolla frente al sufrimiento, propio o ajeno, y que se compone de cuatro elementos interrelacionados entre sí:

El primero sería el cognitivo: me doy cuenta de que existe sufrimiento.

El segundo sería el emocional y consistiría en nuestra capacidad de resonar, de empatizar con ese sufrimiento.

El tercero sería el intencional, en un deseo genuino o aspiración a que ese sufrimiento cese.

Y el cuarto consistiría en la motivación, por la disposición a la acción, a hacer algo al respecto.

Esos elementos están absolutamente relacionados de manera que uno llevaría al otro; podríamos añadir un quinto que, en mi opinión, es clave en el proceso compasivo y es ese “brillo cálido en el corazón”, esa sensación de satisfacción o felicidad que forma parte de nuestro cableado neuronal y que se produce al colaborar.

Supongamos que un familiar estuviera pasando por una dificultad, por ejemplo, una enfermedad. Imaginemos que me despierto una mañana con esa noticia. Estaríamos hablando de compasión si ante tal noticia internamente se desarrollase un proceso parecido al siguiente: tomo consciencia de que ese es un momento difícil para esa persona, me doy cuenta de que está sufriendo tal vez por miedo, incertidumbre (cognitivo). Al ser consciente de ello algo se mueve dentro de mí, quizás un dolor en el corazón, o cierta tristeza al sentir ese sufrimiento (emocional) y me nace un sentimiento profundo de que mi familiar esté bien y deje de sufrir (intencional) para finalmente decidir llamarle y ofrecerle mi apoyo -aunque solo sea mediante mi acompañamiento o escucha (motivación)-. A pesar de la tristeza o la preocupación, quizás al terminar esa llamada sienta cierta satisfacción o bienestar al sentir que, en cierto modo, he colaborado.

En un caso parecido al anterior, en el que se desarrollasen los cuatro elementos citados, podríamos decir que nos encontramos ante compasión. Al faltar alguno de esos elementos hablaríamos de algo distinto, pero no de compasión.

La compasión se presenta como una rama del amor, el amor sería el árbol y la compasión sería esa rama del amor que nace ante una situación de sufrimiento.

 

 

Al hablar de compasión estamos hablando de amor.

En base a este concepto, la compasión tendría cuatro enemigos o términos que en ocasiones se le confunden, pero no son compasión:

  1. El primero es la lástima: en la lástima podría existir cierta falta de respeto pues al sentirla podríamos estar posicionándonos en una situación de superioridad. Al contrario, al hablar de compasión estamos hablando de un plano de igualdad entre el que sufre y el que siente compasión.
  1. Su segundo enemigo es el apego o aferramiento y que consiste en esperar un resultado, algo a cambio -que puede resultar difícil cuando nos referimos a personas cercanas-.
  1. El tercero sería el distrés empático que se produce cuando nos sentimos abrumados por el sufrimiento del otro de manera que no sabemos separarnos de él. Sin embargo, a través de la compasión, desarrollamos herramientas internas para poder estar con el sufrimiento ajeno desde la ecuanimidad, la fortaleza y la sabiduría.
  1. Y el cuarto enemigo es el que Pemä Chödron llama la compasión idiota y que consiste en no poner límites. La compasión requiere de fortaleza y firmeza y ello lleva consigo la necesidad de poner límites. En ocasiones lo más compasivo que podemos hacer por alguien es regalarle nuestra ausencia.
¿Por qué ser compasivos?

Existen cada día más estudios de investigación en torno a los beneficios tanto para nuestra salud como para nuestra sensación de felicidad y sentido en la vida que acompañan el desarrollo de la compasión.

No obstante, quisiera centrarme en otra reflexión a través de esta cita de El Mahabharata:  cuando preguntan a Yudhishthira: “¿Qué es lo más maravilloso de todo el mundo?” él replica: “lo más maravilloso de todo el mundo es que en torno de nosotros mueren personas y no creemos que eso pueda sucedernos”.

Te invito a que la próxima vez que te encuentres ante una situación de sufrimiento ajeno, algo pequeño, como si fuera un experimento, pruebes a hacer algo al respecto y a investigar internamente como se siente eso de hacer algo.

Cuando preguntaron al Dalai Lama si el altruismo era egoísta, él sabiamente contestó algo parecido a que si era egoísmo era el mejor egoísmo del mundo.

 

 

 

Liderazgo consciente, un liderazgo más humano e innovador.

Liderazgo consciente, un liderazgo más humano e innovador.

El líder es aquel que inspira, el que es capaz de descubrir nuevos senderos y de guiar a su grupo para lograr llegar al objetivo deseado. Desde el principio de los tiempos ha habido líderes que guiaban e inspiraban al grupo para buscar nuevos territorios, para encontrar la caza y descubrir nuevos caminos, nuevas rutas… por eso me gusta la definición de líder como el descubridor del sendero

Con el tiempo las sociedades se fueron construyendo sobre los líderes impuestos, ya no eran los elegidos por el grupo y el liderazgo se comenzó a construir desde el poder, la herencia o la imposición. Actualmente este concepto de «jefe» que tiene subordinados ya no sirve, los equipos demandan lo que se comienza a conocer como liderazgo consciente: un líder que inspira e impulsa desde la presencia y el autoconocimiento (Mindfulness), desde el ejemplo y la Generosidad, con humildad y escucha atenta, desarrollando una comunicación fluida y ayudando a los equipos que lidera a dar lo mejor de sí mismos. 

 Da espacio a sus colaboradores para crecer y lo hace con Compasión, entendida esta como la intención de contribuir a la felicidad, al disfrute, a la pasión en los proyectos y en el desarrollo del trabajo bien hecho, a valorar diferentes puntos de vista y a utilizar ese conocimiento para facilitar las medidas de apoyo necesarias, y así desarrollar juntos, en equipo, los mejores talentos de todos y su materialización en la práctica, en el día a día. En la Naturaleza encontramos innumerables ejemplos, en una manada de lobos los alfa (líderes natos por reunir las condiciones para ello: integridad, fortaleza, inteligencia, valor, bondad y arrojo) dirigen una estructura perfectamente organizada y acorde a las cualidades de todos los integrantes, desarrollándolas y aplicándolas cuando cada circunstancia lo requiere. 

 

Así que si definimos el liderazgo como la capacidad de inspirar…

Todos y cada uno de nosotros tenemos esa capacidad para influir en positivo o en negativo… ¿es suficiente? ¿Querer liderar nos convierte en líderes? ¿Qué marca la diferencia? El liderazgo consciente implica autoconocimiento, honestidad, valor, humildad y compasión, y podemos entrenarlo y desarrollarlo a través de la práctica del Mindfulness. Podemos ser más conscientes de nosotros mismos, re-percibirnos y estar más presentes en lo que hacemos cuando lo hacemos; así influiremos a mejor, inspiraremos a los que nos rodean, les impulsaremos a ser la mejor versión de sí mismos. Por tanto, el liderazgo consciente no es solo para directivos, para educadores… es aplicable a todas las áreas de nuestra vida.  El liderazgo consciente es para todos. 

Cada vez más empresas, organizaciones y entidades educativas aplican e investigan esta nueva forma de liderar. Hay estudios que demuestran la eficacia de la práctica del Mindfulness como base para este nuevo liderazgo más humano y eficiente dentro de empresas y de organizaciones. Como ejemplo, en la Singapur Management University, el profesor Jochen Reb dirige el Mindfulness Initiative, que investiga la atención plena en organizaciones con un enfoque especial en el liderazgo consciente. En estos estudios ha encontrado mejoras significativas en la atención y en el enfoque, en la conciencia, la memoria, el rendimiento y la satisfacción laboral general. 

Existen evidencias de los beneficios de practicar Mindfulness en las organizaciones, ya que aumenta la creatividad, la innovación y mejora las relaciones jefe-empleado, fomenta un menor absentismo, y una mejor y más eficaz toma de decisiones. Pero lo que más destacan estos estudios es que el Mindfulness o el entrenamiento de la atención plena nos ayuda realmente a re-percibirnos a nosotros mismos y a nuestra realidad, aprender a relacionarnos con nuestros pensamientos sin identificarnos con ellos, mantener una atención intencionada, es decir, entrenarnos a y para estar presentes en lo que estamos haciendo en este momento. Muchos estudios neurocientíficos, como los del profesor Richard Davidson de la University of Wisconsin-Madison, hablan de los cambios estructurales que se producen en el cerebro mejorando la Resiliencia emocional, cómo influye en la fisiología de nuestro cuerpo al aumentar y reforzar nuestro sistema inmune, así como los efectos nocivos del estrés.

El mindfulness es uno de los pilares sobre los que se construye el nuevo liderazgo consciente

Entendido desde la definición de Jon Kabat Zinn: «Prestar atención de una manera particular y deliberada a lo que está sucediendo en el momento presente, con una actitud de no juicio».

Por lo tanto, podemos definir al líder consciente como aquella persona que encarna o personifica en sí misma las cualidades básicas de este nuevo liderazgo basado en la práctica del Mindfulness, que se desarrolla desde sus mejores valores y cualidades, y se construye en tres niveles: 

  1. Conocerse a sí mismo para liderarse y después proyectarse al exterior. 
  2. Conocer su equipo para ayudarle a desarrollar su potencial; ser inspiración y guía.
  3. Conocer bien su organización para alinearse de forma humana y consciente. 

«Entre el estímulo y la respuesta hay un espacio, en ese espacio reside nuestra libertad y nuestro poder para elegir nuestra respuesta, y en nuestra respuesta reside nuestro crecimiento y nuestra libertad.» VIKTOR FRANKL.

Los beneficios mentales de desactivar el cuerpo

Los beneficios mentales de desactivar el cuerpo

La fuerte conexión cuerpo-mente que se establece con el yoga está sobradamente demostrada, pero ¿qué pasa exactamente en nuestro cerebro cuando practicamos yoga en atención plena?

El Yoga trabaja nuestra mente, la respiración y el cuerpo, y en suma dinamiza los beneficios de neuroplasticidad, porque cuando practicamos estamos potenciando nuestra capacidad de atención y de concentración. Esto nos relaja, pero a la vez nos ayuda a focalizar nuestro pensamiento, autorregularnos y a generar una dinámica de progreso.

Cuando llevamos atención intencionada al cuerpo podemos escucharlo, comprender sus señales, interpretar lo que nos dice sobre aquello que es seguro y lo que resulta peligroso, lo que es bueno y lo que es malo para nosotros, lo que nos produce dolor y lo que es fuente de placer. La conciencia corporal se vive a través de sensaciones físicas y entrenarla es imprescindible para comprender cómo nos afectan las situaciones que vivimos, lo que nos hacen sentir y practicar un autocuidado atento frente a ellas.

Igual que la psique, el cuerpo tiene memoria.

En él se incrustan los mensajes de nuestro mundo emocional. Cada experiencia vivida se graba en esta memoria del cuerpo, desde la infancia hasta la edad adulta. Distintas dolencias con las que convivimos son el resultado de como nuestro cuerpo reacciona al malestar cotidiano. El término psico-somático se refiere a que la psique (mente) afecta al soma (cuerpo) es decir que la tensión mental influye en el estado de los tejidos corporales, de los músculos del tejido fascial… generando dolor, inflamación y hasta lesiones.

El yoga de atención plena que practicamos en ModoSer no trabaja sólo la conciencia corporal, también busca despertar en el alumno la conciencia de sus pautas mentales a través de la atención plena, las posturas y diversas técnicas respiratorias y de relajación profunda. Entrenando la conciencia corporal se aprende a reconocer en el cuerpo una fuente de enraizamiento y serenidad en el sistema nervioso.

La respiración consciente: la respuesta contraria a la tensión.

De todo el sistema autónomo de nuestro cuerpo (digestión, circulación…) el único en el que tenemos control es en la respiración. Es nuestra única forma de influir conscientemente para calmar nuestras emociones.

Obsérvate en diferentes momentos de un día normal y te darás cuenta de que tu respiración cambia dependiendo de la emoción que experimentas

  • El miedo la inhibe y la bloquea
  • La ansiedad la acelera
  • La tristeza la ralentiza
  • El estrés la entrecorta
  • El cansancio físico la fuerza

Si en algún momento de tu día tomas conciencia de que tu respiración no es adecuada, procura controlarla haciéndola más profunda. Respirar de este modo y a un ritmo pausado, ralentiza el ritmo cardiaco y relaja los músculos.

¿Qué es la meditación?

¿Qué es la meditación?

¿Qué es la meditación y porqué son tan beneficiosos los ejercicios de Mindfulness y los programas basados en el entrenamiento de la atención plena? 

La meditación es una manera de vivir, una manera de estar contigo y con lo que te rodea. Asociadas a la meditación, existen un conjunto de técnicas que persiguen el bienestar de la persona y que se libere del pensamiento incesante de la mente. Son prácticas que se pueden hacer en posición sentada, tumbada, de pie o en movimiento. 

Cuando meditamos, hacemos una pausa y prestamos atención a una sensación del cuerpo, o quizás a un pensamiento que emerge en la mente o tal vez a un agente externo, como un sonido. Con ello, podemos anclar nuestra atención y desde ahí, observar la naturaleza errante de nuestra mente, aprendiendo a relacionarnos de una manera más consciente con los contenidos que por ella pasan.

Observar las cosas tal como son

Aprendemos a meditar para poder observar las cosas tal como son y así centrar nuestra atención en lo que realmente estamos experimentando, sea esto agradable o desagradable. 

Con unos sencillos ejercicios de mindfulness, cualquier cosa que ya esté con nosotros, un pensamiento recurrente, un dolor físico, una molestia concreta o una preocupación, se convierte en una oportunidad para practicar Mindfulness, dirigiendo nuestra atención hacia eso que ya está ahí. De esta manera, pasa de ser algo desconocido a ser un objeto al que invitamos a entrar en nuestra consciencia, un nuevo huésped como diría el poeta sufí del sigo XIII Rumi en su famoso poema “La casa de húespedes”

¿Y qué practicamos en las clases de meditación? algo que los neurocientíficos llaman “silencio cerebral”, esto es, paramos el constante parloteo mental, esos pensamientos que aparecen sin llamarlos, regulando así nuestra atención a la vez que regulamos nuestra parte más emocional, reactiva y automática.

Un estudio publicado en la revista Science, de los psicólogos de Harvard Matthew A. Killingsworth y  Daniel T. Gilbert, apuntaba las siguientes conclusiones:

Comprobaron que la mente de las personas divagaba con frecuencia, independientemente de lo que estuvieran haciendo. La divagación mental se produjo en el 46,9% de las muestras y en al menos el 30% de las muestras tomadas durante todas las actividades excepto hacer el amor.

Se concluyó que las personas eran menos felices cuando sus mentes divagaban que cuando no lo hacían y esto era cierto durante todas las actividades, incluidas las menos agradables. Aunque era más probable que las personas divagaran sobre temas agradables (42,5%) que sobre temas desagradables (26,5%) o neutros (31%), las personas no eran más felices cuando pensaban en temas agradables que en lo que estaban haciendo en ese momento y eran considerablemente más infelices cuando pensaban en temas neutros o desagradables que en lo que estaban haciendo en ese momento. El vagabundeo mental, en esta investigación, fue generalmente la causa, y no simplemente la consecuencia, de la infelicidad. Lo que la gente pensaba era un mejor indicador de su felicidad que lo que hacía. 

En conclusión, una mente humana es una mente errante, y una mente errante es una mente infeliz. La capacidad de pensar en lo que no ocurre es un logro cognitivo que tiene un coste emocional.

Estas preocupaciones infundadas son una fuente importante de estrés, tensión y causa de agotamiento no sólo para la mente, sino también para el cuerpo físico. La meditación y la observación de estas conductas automáticas en los ejercicios de Mindfulness, nos ayuda a des-identificarnos con nuestros pensamientos y emociones. Por lo tanto aprendiendo a meditar aprendemos a regular nuestra atención y esto hace que tengamos mayor control sobre lo que asoma en la mente lo cual repercute en la sensación subjetiva de bienestar y calma, al no caer tanto en respuestas automáticas inconscientes.

Se podría decir que practicando Mindfulness nos liberamos, aunque solo sea en parte, del lastre que la rumiación de pensamientos ejerce sobre nosotros, nuestro entorno y la manera que tenemos de percibir la realidad.

Disfruta de la lectura del gran poema de Rumi: «La casa de los huéspedes»

Que tengas felices silencios llenos de consciencia.

El ser humano es una casa de huéspedes.
Cada mañana un nuevo recien llegado,
una alegría, una tristeza, una maldad.
Cierta conciencia momentánea llega
como un visitante inesperado.

¡Dales la bienvenida y recíbelos a todos!
Incluso si fueran una muchedumbre de lamentos,
que vacían tu casa con violencia,
aún así, trata a cada huésped con honor.
Puede estar creándote el espacio
para un nuevo deleite

Al pensamiento oscuro, a la vergüenza, a la malicia,
recíbelos en la puerta riendo
e invítalos a entrar.
Sé agradecido con quien quiera que venga
porque cada uno ha sido enviado
como un guía del más allá.

Rumi

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-PAUSA CONSCIENTE (3m) de Maricruz Lavín.

-MEDITACIÓN DEL LAGO (7m) de Luis Valdivieso.

-CONECTANDO CON LA RESPIRACIÓN (10m) de Mercedes Piñeiro.

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